Bloody Mary (Parte II)

Mary_Tudor_1554_PradoEn el artículo anterior…

“La reina Catalina (de Aragón) fue expulsada de la Corte y recluida en el Castillo de Kimbolton, donde murió tres años más tarde, en 1536, sin haber podido reencontrarse con su hija María en todo ese tiempo“.

El 1 de junio de 1533, Ana Bolena fue coronada reina consorte. María Tudor y Ana Bolena nunca mantuvieron una buena relación; María solía referirse a ella como: “la prostituta del Rey”. No solo rivalizaban en lo personal, sino también en lo religioso: María era católica, Ana era protestante. Sin embargo, Ana no supo ganarse el amor de sus súbditos de la manera en que lo había conseguido Catalina de Aragón.

Ann Boleyn dio a luz a una niña, llamada Isabel, en septiembre de 1533. Con el tiempo, toda la pasión que Enrique había sentido por su segunda esposa fue desvaneciéndose, como casi todo en su vida; posiblemente propiciado por varios abortos de Ana que impedían que su sueño de tener un hijo varón para continuar la dinastía Tudor se hiciera realidad.

Princess_ElisabethTres años más tarde, Ana Bolena fue condenada a muerte por adulterio, incesto y alta traición. A pesar de que nunca existieron pruebas concluyentes en su contra, Ana, su hermano Jorge Bolena y otros sospechosos fueron ejecutados. El 19 de mayo de 1536 fue decapitada en la Torre de Londres.

anne_boleyn_london_towerEl 30 de mayo de ese mismo año, Enrique contraería matrimonio con la que sería su tercera esposa: Juana Seymour. Jane Seymour no había recibido una educación tan elevada como la de sus precedesoras, pero tras servir como dama de honor en la corte, el Rey se encaprichó de ella cuando aún estaba casado con Ana.

janeseymour_hansholbein

Juana fue una esposa muy especial para el Rey, ya que fue la única de las seis que consiguió darle un hijo varón. Así pues, en octubre de 1537 nacería el futuro heredero al trono, Eduardo VI de Inglaterra.

King_Henry_VIII;_King_Henry_VII;_Elizabeth_of_York;_Jane_Seymour_by_Hans_Holbein_the_Younger

Juana Seymour era una mujer apacible, amante de la costura. Y era católica. Mantuvo un trato estrecho tanto con María como con Isabel Tudor e intercedió en las relaciones de Enrique VIII con sus hijas. Lamentablemente, Juana murió en el Palacio de Hampton Court apenas dos semanas después de dar a luz a Eduardo, tal vez por una infección causa tras un parto muy complicado.

Es la única reina que se encuentra enterrada junto a Enrique VIII, por voluntad de este. Actualmente, yacen en la Capilla de San Jorge, en el Castillo de Windsor.

HISTORIA

Antes de centrarnos  plenamente en el reinado de Bloody Mary, es preciso relatar las vicisitudes amorosas de su padre, el rey Enrique VIII, quien se casaría posteriormente con otras tres mujeres:

Ana de Cléveris (Anne of Cleves o Anna von Jülich-Kleve-Berg), una princesa alemana con quien el Rey se casó por motivos políticos y estratégicos, pero por la que se dice que no sintió jamás ninguna atracción. Parece ser que el matrimonio nunca llegó a consumarse y duró tan solo seis meses: de enero a julio de 1540. Se llegó a un acuerdo económico para compensar a Ana, quien vivió hasta el fin de sus días en Inglaterra y mantuvo con la familia real una buena relación.  En sus últimos días se convirtió al catolicismo por influencia de la ya reina María I de Inglaterra.

A Miniature of Anne of Cleves

Catalina Howard (Katherine Howard), prima de Ana Bolena y quinta esposa de Enrique VIII, tan solo contaba 20 años cuando subió al trono. Estuvieron casados de julio de 1540 a noviembre de 1541, momento en que se descubrió el romance que ella mantenía con uno de los cortesanos preferidos del Rey, Thomas Culpeper. Fue enviada a prisión y ejecutada también en la Torre de Londres en febrero de 1542. Se dice popularmente que sus últimas palabras antes de morir fueron: “Muero Reina pero hubiera preferido morir esposa de Culpeper”. Está enterrada en la Capilla Real de San Pedro ad Vincula en la Torre de Londres, donde también descansan Ana y Jorge Bolena, Tomás Moro, Thomas Cromwell y Lady Jane Grey, entre otros personajes históricos.

catherine_howard_miniature

Catalina Parr (Katherine Parr), a quien el Rey desposó en julio de 1543 y con quien convivió hasta la fecha de su muerte, el 28 de enero de 1547. Enrique encontró en su sexta y última esposa a una mujer inteligente y cabal, que destacó por ser la reina inglesa que más maridos había llegado a tener (cuatro en total, siendo Enrique el tercero) y por haber publicado dos libros bajo su propio nombre. Además, participó activamente en la educación de Isabel y Eduardo e influyó en la inclusión de María e Isabel Tudor en la línea de sucesión al trono de Inglaterra.

Katherine_Parre

CONTINUARÁ…

9 pensamientos en “Bloody Mary (Parte II)

  1. Me encanta!!!! Es un relato muy interesante e instructivo. Aunque conozco un poco la historia de Enrique VIII, no tiene nada q ver con el detalle con el que tú nos lo explicas.
    Espero con muchas ganas el próximo artículo.
    Enhorabuena Escritorio Zero!!!!

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    • Sí, es realmente interesante. He contado lo que a mi parecer es lo más trascendente pero faltan muchísimos detalles. Aunque claro, no pretendo que seáis expertos en los Tudor (que yo tampoco lo soy) sino que conozcáis mínimamente su historia y el papel de la reina española Catalina de Aragón y, sobre todo, el de su hija anglo española María Tudor.
      ¡Gracias G.H.!

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  2. Todos los avatares, influencias y consecuencias de las dinastías monárquicas de toda Europa poseen un carácter apasionante en el cual se mezclan toda suerte de personajes a cada cual más interesante. La historia como fuente de literatura o cine es un espectro inabarcable y muchísimo queda aún por saber y conocer de historias llenas de intriga pasión, tracición y valentía. Como glosa al interesantísimo artículo te animaria a hacerlo más tuyo y menos enciclopédico. Con tu capacidad para el relato seguro que nos harías ver la historia con otros ojos.

    Muchas gracias por otro pedazo más de conocimiento.

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    • Gracias a ti Nicolás por tus prolíficos y sinceros comentarios.
      En principio, creo que seguiré manteniendo el tono “enciclopédico” de este tipo de artículos ya que yo no soy ni historiador ni novelista por lo que me limito a comunicar, de la manera más objetiva posible, la información que conozco y que amplío a través de diversas fuentes. Y porque no me considero capacitado para hacer míos temas históricos que no he vivido. Entiendo que mi opinión en este sentido no es muy relevante.
      En cualquier caso, agradezco el apunte y lo tendré presente.
      Lo realmente personal son las “frases nobles” y poesías que estoy publicando y cuyas ideas subyacentes argumentaré de mucho gusto con todos vosotros en la sección de los comentarios.
      Un abrazo

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  3. Pingback: Bloody Mary (Parte III) | Escritorio Zero

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