Habana mía

Me tienes callejeando por tus curvas, de fachadas decadentes y duras fragancias, Habana linda. Y muriéndome de ganas de hacerte el amor al son de tu música.

Habana_Vieja_casa

Te me caes a cachos, me suplicas un vaso de ron del caro y yo queriendo hacerte el amor, y tú rogándome un vaso y otro trago… Quiero dártelo todo, pero quiero tenerte solo para mí.

Quiero llegar a lo más tierno de tu ínsula, Habana mía. Pero nada, que tú no te desnudas. Sí, tú muy católica, muy de tu gao, pero bastante resabida y algo jinetera, ¿o acaso digo mentira? Yo soy extranjero y viajero, tal vez de paso, pero de paso digno, y vengo con plata, mas no para gastarla en lo que a ti te plazca.

Te has paseado demasiado por aquí, sí, ¡qué bien me muestras tus riquezas, qué bien te contoneas!, y yo, a nada que me muevo, con algo desconocido me tropiezo. Se me nota eso de no ser mulato, Habana linda. Pero ni tú eres tan lista ni yo tan nuevo ni tan blanquito en estos affaires, que ya he visto muchas islas y sé qué aires las azotan.

Déjame comandarte y comerte, Habana mía, que yo soy muy hombre y tú muy hembra; pero déjate ya de pesos, que yo aquí te hablo de besos, que vengo con el corazón y las caricias por delante, y, cierto, con la cartera por detrás, por si se torciera la noche y acabara tirado en algún malecón, que aquí hay mucho ruido y poca luz, y en nada te me escapas.

Ay, mi dulce Habana, que yo quiero amarte entera, hoy y mañana, y te me escapas… Que yo te siento muy mía y tú eres muy tuya, altanera. Que esta isla tuya tiene algo y mucho que me cautiva, que yo la escucho latir muy profundo y la quiero solo para mí, pero me han contado que es un bien o un mal común, que la compartís. Y, qué quieres te de diga, a mí eso políticamente correcto me parece que no es.

Que no te voy a comprar, ¡que no!, que para desnudarte y besar eres bien libre y yo vengo en son de amar. Que yo no soy un gallego más y mira con qué lisonjas me tratas. Que acabas conmigo, Habana linda, que yo quiero quererte y que seas mía, y ya mucho me temo que tus intenciones no son tan limpias.

Te me revolucionas con cualquier verdad que te digo bien dicha. Te me revolucionas toda, y hablas muy alto por lo bajo y trapicheas largo rato, pero luego no te levantas. Para bailar, sí, para eso siempre. Así eres tú, muy cuhana.

Y ya ves que no te cambio por otra, que no quiero que nadie te ponga la mano encima, ni debajo, Habana mía; ni te olvido –porque no lo consigo–, que isla más grande que la tuya no la hay. Y, en el fondo, tus aires y tus ritmos son los más puros… demasiado habanos.

 

Fitzroy Chevalier

– Gao: término coloquial con el que los cubanos se refieren a la casa, al hogar.
– Jinetero/a: persona que en Cuba ejerce la prostitución con extranjeros.
– Gallego/a: término con el que los cubanos se refieren a los españoles.

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